Fanfic

Houkago Whisky Time

Parodia del episodio nueve de K-On, en el que las integrantes del club de música ligera conocen a Azusa, la nueva recluta. En esta versión, en lugar de estar protagonizado por las chicas de Houkago Tea Time, toman su relevo miembros de la cúpula del Partido Popular de España, la Cosa Nostra filofranquista de la política nacional.

Además, como soy pretencioso a más no poder, en lugar de estructurarlo como un guion de cine va a tener el formato de una obra de teatro.

Perdón por adelantado, especialmente a nuestros seguidores en América Latina y otras latitudes. Espero que podáis disfrutarlo igualmente. Como diría nuestro fugado rey emérito: “lo siento mucho, ha sido un error y no volverá a ocurrir”.


DRAMATIS PERSONAE

PABLO CASADO, miembro de Nuevas Generaciones;

ACEITUNO, alias de Teodoro García Egea, líder del club;

RAFAEL HERNANDO, miembro del club, un poco más serio que los demás;

JAVIER MAROTO, el cuarto jinete y encargado de las bebidas;

JOSE MARÍA AZNAR, supervisor del club y maestro de los chicos;

PABLO MONTESINOS, el nuevo recluta de Nuevas Generaciones.

ESCENA PRIMERA

Escenario: El salón del club de Nuevas Generaciones. CASADO, ACEITUNO, HERNANDO y MAROTO están sentados en la mesa. Tocan en la puerta. Entra MONTESINOS.

MONTESINOS: B-buenas tardes…estoy interesado en unirme al club…

HERNANDO: ¿En serio?

ACEITUNO: ¿¡Cómo!? ¡Bienvenido hombre, cierra la puerta y pasa! (Los cuatro se mueven hacia la entrada para recibirle.) ¿Cómo te llamas?

MONTESINOS: Soy Pablo Montesinos, encantado.

MAROTO: ¿De dónde vienes?

MONTESINOS: Oh, de Libertad Digital.

CASADO: ¿¡Te gusta más el pádel o el squash!?

MONTESINOS: Em…yo…bueno…

HERNANDO: ¡Pero dejad de atosigarle, joder!

ACEITUNO: Vale vale, vamos a calmarnos todos un poco. Bueno Pablito, ¿qué cargo tienes en el partido?

MONTESINOS: Ah, en Libertad Digital me dedicaba a escribir artículos incendiarios contra el gobierno socialcomunista, y pensé que aquí podría dedicarme a algo parecido. Me han asignado el puesto de secretario de comunicación.

ACEITUNO: Fantástico, ese tipo de ataques son la especialidad de tu tocayo. Él desempeñó tu cargo antes de que Josemari-chan-sensei lo colocase en la dirección.

MONTESINOS: Oh… espero aprender mucho de ti, Casado-senpai.

CASADO: Guau, Casado-senpai… senpai… ¡senpai! ¡Qué bien suena eso!

ACEITUNO: Oye oye, no te lo tengas tan creído.

MONTESINOS: (Abre su maletín y saca unas fotografías.) He traído unas cuantas imágenes de Venezuela, si os parece podríamos elaborar algo de propaganda…

MAROTO: (Sonriendo y sosteniendo una bandeja.) ¿Qué os parece si tomamos algo antes de seguir?

ACEITUNO: ¡Oh, excelente idea Javi!

MONTESINOS: ¿Tomar…algo? (Los cuatro miembros se sientan a la mesa, y Montesinos les sigue resignado, ocupando el lugar central.)

MAROTO: Hoy he traído una botella de Glenfiddich.

CASADO: ¡Bien! ¡Así se hace, Javi-chan!

HERNANDO: Desde luego es mucho mejor que la botella de Jameson que nos pimplamos el otro día. Eso es un matarratas. (Todos excepto Montesinos ríen. Maroto coloca copas a todos los presentes y va sirviendo.)

MONTESINOS: Em… ¿esto es algo especial, no? Imagino que no soléis beber en el salón a menudo, ¿verdad?

ACEITUNO: ¿Por qué no íbamos a hacerlo? Nosotros creemos en la libertad, al fin y al cabo no somos comunistas. Relaja la raja.

MONTESINOS: Claro, también es verdad, senpai… (Ríe de forma forzada.)

(Todos comienzan a beber excepto Montesinos, que escrudiña su copa con la mirada durante unos instantes. Da un tímido sorbido y hace una mueca. Entra en escena Aznar, abriendo la puerta sin llamar y caminando en dirección a la mesa. Montesinos mira hacia abajo con expresión de vergüenza. Mientras tanto, Maroto saca un vaso del mueble y coge la botella de whisky.)

MONTESINOS: (Con voz entrecortada.) Aznar-sensei, esto no es lo que parece…

AZNAR: (Tomando asiento en el centro de la mesa.) A mí no me vayas a servir esa mariconada, Javi. Ponme lo de siempre.

MAROTO: Ay… de acuerdo. (Saca una botella de Bourbon y sirve en la copa de AZNAR.)

CASADO: Mira, Josemari-chan, ¡hemos reclutado a un nuevo miembro en el club! ¿A que somos los mejores?

AZNAR: Minuto y resultado, Pablo. Seréis los mejores cuando ganéis dos elecciones generales como yo. Bueno, y cuando tengas estos abdominales.

CASADO: Pablito-chan, te presento al profesor encargado de nuestro club, Josemari-chan-sensei.

MONTESINOS: (Haciendo una reverencia.) Oh, encantado, Aznar-sensei. Espero aprender mucho de usted. (Aparte.) Parece un caballero muy distinguido…

AZNAR: Sí, bueno, yo también lo espero. (Aparte.) Me pregunto si le quedaría bien un tricornio…

(Todos excepto Montesinos disfrutan de la bebida. Se hace el silencio en la sala durante unos instantes.)

MONTESINOS: (Aparte.) A lo mejor están poniendo a prueba mi iniciativa emprendedora y quieren que me ponga a trabajar… (Saca un portátil de su mochila y lo coloca sobre la mesa.) A ver, la broma del casoplón del Coletas está perdiendo fuerza, y la acusación de la caja B de Podemos se está yendo por el desagüe, he pensado que la estrategia a seguir ahora podría ser acusarlo de ser parte de la conspiración que inventó la operación Kitchen. ¿Qué os pare…?

AZNAR: (Alzando la voz.) ¡Cállate, coño! ¿¡Es que no me puedo relajar un rato sin que me molesten!? (Montesinos se encoge en el suelo y empieza a sollozar.)

ACEITUNO: (Se incorpora.) Josemari-chan… ¿¡eres idiota o qué te pasa!?

AZNAR: Pero…pero yo venía aquí a divertirme un rato…

HERNANDO: (Se acerca a Montesinos, colocándose a su lado y poniéndole la mano en el hombro.) Oye macho, no te preocupes, de verdad. Aznar-sensei es un poco raro, eso es todo.

AZNAR: Oye, tú.

MAROTO: No pasa nada, Pablito-chan.

CASADO: (Hablando con bebida en la boca.) ¡Siéntate y seguimos tomando algo!

ACEITUNO: (Sonriendo a Montesinos.) ¡La hora del nomikai es la especialidad de este club! ¡Relájate y disfruta! (Montesinos sigue sollozando durante unos instantes.) ¿Pablito-chan?

MONTESINOS: (Levantándose del suelo, muy alterado.) ¡¿Qué os creéis que estáis haciendo!?

HERNANDO: (Disimuladamente.) ¡Mierda! Se ha enfadao’.

MONTESINOS: ¡Se supone que esto es un grupo político para salvar España del comunismo y la masonería! ¿¡Cómo podéis desperdiciar fondos públicos y del partido en pasaros la tarde emborrachándoos!? ¿¡Es que no tenéis vergüenza!? ¡Las copas y las botellas deberían ir al basurero!

AZNAR: (Arrastrándose y agarrando a Montesinos del pantalón.) ¡No! ¡No las tires! ¡Todo menos eso!

MONTESINOS: ¿¡De verdad se supone que es usted nuestro consejero!? ¿¡No le queda dignidad!? ¡Derechita cobarde!

ACEITUNO: Bueno, vamos a calmarnos todos un poquito.

MONTESINOS: ¿¡Cómo me voy a calmar!?

CASADO: (Abraza a Montesinos desde detrás, apoyando la cabeza en su hombro mientras le acaricia el pelo.) Buen chico, buen chico…

HERNANDO: Por Dios, Pablo, como si eso pudiera hacer que se cal… (Montesinos cierra los ojos y sonríe con satisfacción.) ¡Se ha calmado!

(Casado suelta a Montesinos y éste se seca las lágrimas con los dedos.)

MONTESINOS: Lo…lo siento mucho. Mi comportamiento ha sido inaceptable. Lamento haber estallado así, senpais.

CASADO: ¡No te preocupes, hombre! Tampoco nos importa mucho.

MONTESINOS: Bueno, eso duele un poco…

HERNANDO: Para ser sinceros, Pablito-chan tiene parte de razón. Deberíamos trabajar más duro a partir de ahora y esforzarnos por sacar el partido adelante, que a este paso nos come Vox. ¿Entendido?

CASADO, ACEITUNO, MAROTO y AZNAR: (Abatidos.) Sí…

ESCENA SEGUNDA

Escenario: El salón del club de Nuevas Generaciones. AZNAR, CASADO, ACEITUNO, HERNANDO y MAROTO están sentados en la mesa bebiendo y charlando, visiblemente ebrios. MONTESINOS espera detrás de la puerta.

MONTESINOS: (Aparte.) La semana pasada monté un escándalo en el salón del club…y hasta ahora no había reunido la fuerza para presentarme de nuevo. Mis senpais deben estar todavía molestos, y no es para menos. Pero bueno, todo gran cambio empieza con un primer paso. Espero que puedan perdonarme con el tiempo. (Abre la puerta y entra en el salón.) ¡Bu-buenas tardes!

AZNAR: Y entonces dije: “¿y quién te ha dicho a ti las copas de vino que me puedo o no me puedo beber?”

ACEITUNO: ¡Jajaja! ¡Qué buena, Josemari-chan! Cerrando bocas, como un dandi. (Erupta.)

HERNANDO: Una dosis de liberalismo a esos moralistas, sí señor.

CASADO: (Mirando hacia la puerta.) ¡Oh, Pablito-chan! ¡Entra, entra! ¡Ya te echábamos de menos! (Montesinos entra con semblante de decepción, colocándose frente a la mesa. Se produce un breve silencio.) Oye, que esto es un descanso eh. Llevamos todo el día trabajando. ¡De verdad!

MONTESINOS: Bueno…he comprendido que no se puede luchar contra los elementos. “Laissez faire, laissez passer”.

ACEITUNO: ¿Qué?

MAROTO: Yo tampoco lo he entendido.

CASADO: Creo que es de una canción de Taburete. No sabía que tuvieses tan buen gusto, Pablito-chan.

MONTESINOS: Casado-senpai… ¿de verdad tienes una carrera de Derecho?

CASADO: Claro que sí, hombre, de Harvard. ¡Y además creo que tengo un Máster!

MONTESINOS: ¿Creo…?

AZNAR: Oye, Pablito… lamento mucho lo del otro día. De verdad.

MONTESINOS: (Sonríe.) No se preocupe, Aznar-sensei. Estas cosas nos pasan a todos.

AZNAR: Te he traído un regalito como compensación. (Montesinos mira con expectación, pero su expresión se agria cuando Aznar saca un tricornio de una bolsa.) ¡Pruébate esto!

MONTESINOS: ¿Qué? ¡No, por supuesto que no! ¡Eso sería deshonrar a la Benemérita!

AZNAR: Venga, Pablito-chan, no te hagas el duro. Es una tradición en el club.

MONTESINOS: ¿Cómo que una tradición? Esto es inaceptable, no me creo que… (Mira hacia el lado y ve a Maroto probándose otro tricornio mientras Aceituno y Casado miran. Hernando permanece sentado en la mesa, con una mano sobre la cara.)

MAROTO: “¡Arriba España!” Jejeje.

CASADO: ¡Oh! ¡Qué bien te queda, Javi-chan!

ACEITUNO: ¡No esperaba menos de Javi!

AZNAR: (Poniendo una mano sobre el hombro de Montesinos.) No tienes escapatoria, chaval.

MONTESINOS: De acuerdo… (Todos empiezan a mirarlo con expectación. Sostiene el tricornio entre sus manos, indeciso. Finalmente, lo coloca sobre su cabeza con expresión de vergüenza.)

CASADO, ACEITUNO, MAROTO y AZNAR: ¡Ohhh! (Emocionados.) ¡Bienvenido a Nuevas Generaciones!

CASADO: ¡Javi-chan, Javi-chan! ¡Imita al Teniente-Coronel Tejero! ¡Levanta el brazo y di “se sienten, coño”!

MONTESINOS: ¿¡Cómo!?

ACEITUNO: ¡Sí! ¡Que lo haga!

MONTESINOS: (Levanta el brazo aletargadamente.) Se… ¡se sienten, coño!

CASADO, ACEITUNO, MAROTO y AZNAR: (En éxtasis.) ¡Ooooh!

CASADO: ¡A partir de hoy, tú mote será Monteniente!

AZNAR: ¡Jajaja, bien dicho Casado!

MONTESINOS: (Aparte.) Pero… ¿dónde me he metido?

ESCENA FINAL

Escenario: El salón del club de Nuevas Generaciones. CASADO, ACEITUNO, HERNANDO y MAROTO están sentados en la mesa, rodeados de papeles.

CASADO: Siete por seis… ¿cuánto era?

ACEITUNO: (Achinando los ojos.) A ver, me llevo dos, y sale… cuarenta y seis.

MAROTO: No, pero… pero… el siete es primo.

ACEITUNO: Eso es verdad, eh. Cuidado ahí.

HERNANDO: ¿Seguro que es primo? Me parece que os estáis confundiendo.

CASADO: Creo que voy a usar la calculadora del móvil. Yo es que soy de letras.

HERNANDO: No me puedo creer que Aznar-sensei nos haya dejado todo esto a nosotros solos. Falsificar tantas facturas entre cuatro es imposible.

CASADO: (Abatido.) Ay… si al menos Monteniente estuviera aquí para ayudarnos…

ACEITUNO: Lleva más de una semana sin aparecer… me pregunto si volverá después del numerito del tricornio. (Todos miran hacia abajo, decepcionados. Se hace el silencio durante unos instantes, hasta que Montesinos entra por la puerta.) ¡Pablito!

CASADO: ¡Monteniente! ¡Te echábamos mucho de menos! (Observando la expresión apagada de Montesinos, que permanece quiero, mirando al suelo y sin mediar palabra.) Espera, no nos digas que…

ACEITUNO: No habrás venido a renunciar… ¿¡verdad!?

MONTESINOS: (Sollozando.) No puedo… ¡no puedo! Esta semana ha sido dolorosa. Estaba convencido de querer dejar esto atrás, y he estado en mítines de partidos constitucionalistas. Oí a Santi Abascal echar espuma por la boca, a Inés Arrimadas contar chistes…

ACEITUNO: Bueno, dudo que fueran exactamente chistes…

MONTESINOS: Y no sé por qué, pero… pero… me sentía vacío. A pesar de que ellos se esforzaban mucho en dar un mensaje de centro-derecha-liberal-conservador y español… no era igual que aquí. A pesar de que os pasáis todo el día bebiendo y vagueando, sois mucho más genuinos que ellos. ¡Estaba deseando largarme, pero no puedo! (Solloza.)

HERNANDO: (Con voz engolada.) Pablito…no podía ser de otra manera. Imagino que en estas semanas te habrás preguntado cómo un señor tan distinguido como yo está en un club como este.

MONTESINOS: Pues la verdad es que no.

HERNANDO: (Retrocediendo de la sorpresa.) ¿De verdad?

MONTESINOS: ¡Pero si estuviste a punto de pegarle a Rubalcaba en los pasillos del congreso!

CASADO: Eso estuvo regular, Rafa-chan.

HERNANDO: Bueno, da lo mismo. Lo importante es que si tenemos capacidad de convicción es por el vínculo que nos une. Javi, Pablo, Teo y yo lo pasamos muy bien en el club. Lo importante para nosotros no es prevaricar, mentir, extorsionar…

ACEITUNO: Falsificar cuentas…

MAROTO: Corromper la Justicia…

CASADO: ¡Comprar títulos!

HERNANDO: … Lo importante es poder hacerlo entre amigos. Nuevas Generaciones, qué digo, ¡el Partido Popular no sería nada sin la complicidad de sus miembros! Ciudadanos y Vox podrán tener la técnica, pero jamás el espiritu. Si te quedas, te aseguro que te darás cuenta.

MONTESINOS: (Llora.) Senpais… ¡senpais!

CASADO: ¡Monteniente! (Se funden todos en un abrazo.)

FIN

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